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Adiós, Carrie Fisher

by Alejandro Serrano Durán
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Querida Carrie:

Fuiste mi primer amor, cuando yo aún no me enamoraba.

Tendría 5, tal vez 6 años cuando te vi por primera vez, un domingo en la mañana en función de cine en matinee, luego de ver Los Aristogatos y rogarle a mis primas mayores que me dejaran ver la película de «el señor de negro».

Te vi, enfrentarte sola y valientemente al personaje que más admiración me ha causado en la historia del cine. Quise estar de tu lado, del lado de los rebeldes, pero al principio toda mi admiración era hacia él.

Vi cómo te quedaste sola en el universo, como perdiste tu planeta, tus familia, tus amigos, toda tu historia y sentí lástima por ti. No fue sino hasta ver que luchabas por una justa causa que decidí estar de tu lado y desde ese momento jamás dejé de estarlo.

Te vi vestir de blanco en la ciudad en las nubes, bella, bellísima, opacando el resto de la historia y también te vi decirle a otro hombre que lo amabas. Su respuesta fue esporádica y tan absolutamente perfecta que ningún otro hombre pudo haberlo dicho mejor.

Y mejor él, que el otro hombre a quien vi que besaste, solo por darle celos al que todos sabíamos que te gustaba. Fuimos compinches tuyos en ese momento, pero todos queríamos ser usados para darle celos.

Te vi, Carrie, oh Carrie, en un diminuto traje al que no nos tenías acostumbrados, pero que tampoco te impidió ser la mujer más valiente del lugar.  Tú siempre supiste conservar la calma y al final pudiste darle fin a un siniestro personaje que a través de muchos, muchos años, nadie pudo hacerlo.  Tú y solo tú podías haberlo hecho, mientras te veías absolutamente hermosa

Carrie Fisher

¿Cómo no vamos a extrañarte, Carrie?

Todos te llamaban princesa, pero siempre fuiste una guerrera, así estuvieras de blanco y con tu pelo largo, larguísimo, siempre estabas pendiente de los demás. Luego supimos que no solo eras una princesa, una guerrera, si no también la hija de aquel «señor de negro» que regía la galaxia con mano implacable mientras que tú querías derrocar su régimen. Qué ironía.

No te vi como princesa durante unos buenos años, tal vez en una que otra aparición en series que nunca estuvieron a la altura de tu belleza.  Creo que te vi ser abogada, una vecina cualquiera, incluso representarte a ti misma, pero siempre, siempre fuiste nuestra princesa guerrera. Mi princesa guerrera.  También siempre reconocí tu voz cuando representabas en videojuegos tu más grande papel, así como siempre pude saber cuando no eras tú quien te daba la voz, princesa.

También morí de celos cuando vi que alguien más te besaba mientras te parodiabas a ti misma, quise ser él, todos lo quisimos. ¡Maldito suertudo!

Te vi también, hace poco, haciendo de ti misma. Oh Carrie, qué mal estabas. La voz de tu padre decía que te habías vuelto loca y así te vi. Muchas fiestas, mucha vida en los 80’s habían hecho sus efectos sobre ti. Extrañé verte de blanco, hermosa, impecable.

Pero tú, solo tú podías volver del lado oscuro de La Fuerza y ya como toda una generala nos demostraste que no eras una soldado, eras de la realeza y verte de nuevo, joven, bella, renovada y siempre en la lucha, fue como volver a verte por primera vez y darme cuenta que mi amor por ti seguía intacto.

Hoy ya no estás aquí, eres una más con La Fuerza, ya tu corazón se cansó de estar siempre dando y luchando por los demás, razón por la que decidió detenerse y al enterarnos de esta noticia, el nuestro, el de todos los que te quisimos también se detuvo por un momento y aunque tenemos la inmensa fortuna de que en un año volveremos a verte en el papel de la mujer más fuerte de una galaxia muy, muy lejana, hoy quiero que sepas que nunca podré olvidarte, Carrie, porque el primer amor nunca se olvida.

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