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The Mandalorian Latino

Esta historia surge del hecho de que junto con un grupo de amigos queríamos ver The Mandalorian en Disney +, así que esta es una reflexión de nuestra pequeña odisea. Una historia de amor por la cultura Geek y la lucha contra el Imperio que la produce.

De entrada quiero decir que es una lucha injustificada, ya que los amantes de la cultura Geek en Latinoamérica estamos dispuestos a pagar por este tipo de servicios, eso a pesar de que yo en general nunca he tenido que hacerlo, pues las opciones en las que nobles geeks comparten de manera “libre” la información gratuitamente siempre han estado disponibles, y a pesar de que me gustaría ser consumidor formal de esta industria, un gran problema es que no me dejan. El imperio no me considera parte de sus súbditos.

Dejando de lado la alegoría, el consumo de productos y servicios relacionados con la cultura Geek siempre ha estado restringido por dos factores: la disponibilidad y el precio. En primera instancia, las compañías grandes y los pequeños productores nos consideran un mercado secundario que no amerita inversión y eso se ha visto en cada generación de entretenimiento desde los vinilos de música en la década de los 50 y 60, pasando por la explosión de videojuegos en los 80 y finalmente en la actualidad con los servicios de streaming. Nunca hemos tenido el producto en sus fecha de lanzamiento (aunque el cine ha sido la excepción y los lanzamientos de tecnología mundiales son cada vez más frecuentes) o nunca lo hemos tenido con la experiencia completa, cabe notar que han habido tiendas especializadas a lo largo de la historia de este fenómeno, pero el alto precio, los impuestos, la importación y el valor agregado que tenían las marcas, han puesto estos productos al alcance de solo unos pocos, ¿y cuál ha sido la alternativa? Pues el contrabando y la piratería.

Como en un buen western espacial, han habido personas dedicadas a traer o reproducir estos bienes a las tierras baldías, donde el Geek durante mucho tiempo tuvo que sobrevivir con lo mínimo, pagando precios exagerados por mercancía incompleta y a destiempo, forjándose así una generación hábil en vivir al límite del imperio, jugando con sus reglas a conveniencia y evadiéndolo cuando era necesario, y después de mucho tiempo el imperio nos miró aunque de reojo.

The Mandalorian

¡Sea como sea, los fans veremos la serie!

El mercado latinoamericano se ha vuelto un poco más relevante para las industrias de entretenimiento, pero aún es secundario. Nos notaron un poco y han acaparado varias de las principales industrias de este segmento económico. Esto ha mejorado muchas cosas dándonos mayor acceso, internet se volvió un mercado en sí mismo y la disponibilidad se amplió en gran medida, pero el segundo problema persiste, el precio sigue imponiendo un límite.

Este límites en el que vivimos aquellos fanáticos que aunque queremos tener la experiencia a pesar de las pocas posibilidades y a veces amerita medidas molestas.

Un claro capítulo de esta historia es el lanzamiento de Disney + y de la serie The Mandalorian por la que junto con un grupo de amigos estábamos dispuestos a pagar el precio por el servicio solo por verla (una práctica conjunta muy Latinoamericana y que no está contemplada por el imperio) y mientras buscábamos buscando la manera de tenerlo, el anuncio que decía que estaría disponible solo hasta el 2021 fue un baldado de agua fría, pues la emoción de la inclusión nos remite a épocas pasadas. Nuevamente volvíamos a ser un mercado de segunda.

Pero los más hábiles ya tenían la solución a esto, el VPN, o red privada virtual, que ofrece una posibilidad de usar aquellos servicios que por cuestiones de limitación regional no podríamos consumir normalmente. No es una herramienta nueva, ya había sido probada y permite desde hace mucho romper estos límites sin mayor preocupación. Era el arma definitiva para navegar en la red del imperio sin ser detectados. ¡¡Oh!! pero el imperio estaba preparado y ya su servicio detectaba la red privada y bloqueaba el servicio para esta configuración, el arma de los habitantes del yermo ya había sido analizada y atacada desde la distancia.

Pero, la seguridad de Disney + no es infalible. Algunas VPN aún son indetectables y unos pocos, muy pocos, lograron tener su cuenta y ver en tiempo real el estreno de la serie desde Latinoamérica, pero el público en general quedó vetada de este privilegio

Mi grupo de amigos y yo ya sabíamos que esto iba a pasar, pues exploramos la seguridad de Disney + y contratar un servicio de VPN complejo que evadiera la seguridad del servicio de streaming simplemente no se justificaba y el propio servicio no nos ofrecía mucho más, así que desistimos y usamos artilugios más antiguos pero probados y efectivos. Usamos un servicio de piratería convencional, viendo la serie tan solo 40 minutos después de su estreno oficial, lo que no es tan doloroso ni tan inconveniente.

The Mandalorian

«Mando, si quieres derrotar al Imperio, debes instalar una VPN. I Have Spoken.»

Las VPN, una herramienta al límite de la legalidad, sirve para evadir las restricciones del mercado, creando una red que emula una ubicación distinta a la tuya, te ayuda a evitar el rastreo de tu dirección IP, te permite acceder a promociones y servicios que de otra manera estarían fuera de tu alcance y aunque por supuesto se utiliza para evadir pagos, costos y ocultar información, curiosamente también se utiliza para acceder a servicios pagos, inicialmente por economía pero sin duda también por falta de oferta regional. Esto tuvo un impacto significativo en los servicios de streaming que procuran restringir el contenido en algunas regiones, adaptando los estrenos a las agendas comerciales de sus patrocinadores y agentes locales, la empresas esperaban que la distribución en estos mercados secundarios se sincronizaran con su propia logística, pero la información ya no llega con años de diferencia y las empresas de entretenimiento acostumbradas a marcar la pauta en la distribución de sus contenidos se enfrentan a la demanda de los consumidores que quieren verlo y consumirlo, así no sea por los canales formales. La VPN fue la punta de lanza que permite esto en los servicios de streaming, algo polemico por lo que está en una zona gris, pues en si no es algo ilegal pero existe el riesgo de ser usado para actividades ilegales y sobretodo, el delito más grande que se puede cometer realmente, afectar los modelos de negocio.
El imperio atacó el arma principal de los foráneos, pero se olvidó de todos los cañones que ya habían usado en el pasado, el saqueo fue inevitable y salimos victoriosos ¿O tal vez no?

A pesar de no haber pagado por la serie de moda, es muy curioso ver todo el mercadeo y mercancía oficial con respecto a ella que ha llegado a Latinoamérica por canales y medios autorizados, incluso por medios oficiales. Realmente ha habido poca diferencia entre la publicidad en Cali o en cualquier pueblo pequeño de la Florida en los Estados Unidos y los productos al respecto se venden bien entre los fanáticos. El Funko Pop estaba disponible en Colombia dos semanas antes del estreno de la serie.

Este impacto modifica la manera en que se distribuyen los contenidos y cómo se consumen, actualmente las herramientas son tan sofisticadas como los dispositivos de seguridad de las empresas. Yo me pregunto si son ellos mismos quienes quieren que este mercado sea así y si toda esta dinámica de vaqueros y saqueadores digitales no es en realidad un intrincado mercadeo que ahorra a las grandes corporaciones, impuestos y gastos de distribución y que les permite una distribución efectiva acompañada de un show mediático que impulsa sus productos por que si algo es exclusivo o mejor prohibido es más deseable.

Entonces finalmente sacamos del imperio en nuestra propias arcas eso que ellos querían que sacaramos , ahorrandole así el costo de sacarlo en las suyas, porque accionar un arma de tecnología digital puede a veces ser mas barato que toda una campaña de distribución en lugares más allá de los límites del imperio, si esto es así no lo sabemos pero estaremos felices con poder ver esta serie y comprar su mercancía.

Tal vez este artículo es demasiado largo tal vez nadie lo lea pero quienes osan leerme reflexionen conmigo.

¡Gracias por leer!

@IANCK

Hola, mi nombre es Javier y no tengo nada impresionante que contar sobre mi.

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